Cómo mapear el Job to Be Done

¿Recuerdas que la semana pasada estuvimos hablándote de la identificación de tareas a través del Job to be Done? Como podrás imaginar, la cosa va más allá de precisar unas cuantas preguntas. Habrá que hacer algo con ellas, ¿no?

Los mapas de trabajo son la fórmula para llevarlo al papel y construir una estrategia estable que impulse el crecimiento a través de la innovación.

Primero: un repasito

Hagamos un pequeño resumen de lo que ya sabemos: el término “Job to be Done” hace referencia a las soluciones que podemos dar a las necesidades de nuestros usuarios. Esta hipótesis también nos ayuda a discernir las acciones innovadoras de las que no lo son y a entender que los clientes no quieren comprar, sino solucionar sus problemas.

Muchos de estos problemas o “tareas” no tienen una solución completa en el mercado: ahí es donde debéis estar tú y tu marca.

Mapear el Job to be Done

Un mapa de trabajo es el marco que te permitirá deconstruir las tareas que tu usuario intenta llevar a cabo en pasos de procesos específicos. La configuración que resulta da lugar a una estructura que permite observar claramente todas las necesidades del cliente. Una vez que sabes qué necesita, identificar las oportunidades de crecimiento es mucho más sencillo.

En otras palabras: es una representación visual de todo el proceso, diferenciando unas tareas de otras, que explica paso a paso exactamente la tarea que el cliente está intentando completar (o la necesidad que está intentando cubrir). Sin embargo, la función de estos mapas de trabajo no es ofrecer soluciones, sino observar las necesidades del cliente.

Todos los mapas tienen, mínimo, estos ocho pasos:

Hay algo que tienes que tener siempre muy presente. Mapear el Job to be Done no es hacer una visual del Customer Journey o del Customer Experience: aquí no tratamos de describir ese tipo de recorridos, sino que se observan las diversas actividades de la cadena de consumo para trabajarlas por separado.

Un buen mapa describe lo que el cliente pretende hacer, independientemente de la solución que esté utilizando, ya que se trata de representar “el flujo de proceso ideal”.

Por ejemplo: Tenemos dos empresas de chocolatinas, Milka y Nestle. Si hiciéramos un mapa de customer journey, cada marca tendría el suyo propio. Sin embargo, cuando hacemos un mapeo del Job to be done, podría aplicarse a una u otra empresa sin que varíe.

Ventajas de mapear el Job to be Done

Vamos a darte 3 razones por la que es bueno hacer estos mapas de trabajo:

  1. Para definir una visión y una dirección: ayuda a establecer una visión estratégica a largo plazo y unifica el trabajo en una sola dirección.
  2. Descubrir oportunidades: como ya te habíamos dicho, nos ayuda a localizar gaps y a generar nuevas ideas, que en ocasiones serán innovadoras, para suplir las deficiencias de las soluciones ya existentes.
  3. Identifica las necesidades de los clientes: si hablamos desde un punto de vista táctico, este mapa de trabajo nos sirve como guía para ver los resultados deseados por el cliente y actuar en consecuencia.

 Te dejamos una pequeña guía:

 En la siguiente tabla puedes ver una configuración básica sobre qué hacen los consumidores en cada paso del proceso y cómo pueden las empresas responder a sus necesidades:

Como has podido comprobar, realizar un mapeo del Job to Be Done es muy importante para dar respuesta a nuevas necesidades detectadas o para renovar los procedimientos establecidos. No olvides que todo lo que puedas aprender sobre tus usuarios jugará a favor de tu marca y tu producto, por lo que es bueno que no escatimes en esfuerzos. Eso no descarta que te lleves una sorpresa más adelante, pero siempre es mejor prevenir que curar.

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